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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 03:09

Sobre la disolución cósmica o estado de prayala

 

images--9-.jpgCuando se produce la disolución cósmica, todo lo que parecía existir, desaparece. Entonces solo queda el infinito: no es vacio ni forma, espectáculo ni espectador, no podemos decir que existe o que no existe. No tiene oídos, ni ojos, ni lengua, y sin embargo saborea ve y oye. Es incausado e increado, pero es la causa de todas las cosas, como el agua es la causa de las olas. Esta luz eterna está en el corazón de todos los seres, y en esta luz brillan los tres mundos como un espejismo.

 

Cuando ese infinito se estremece, los mundos parecen nacer, cuando deja de vibrar y queda quieto los mundos parecen sumergirse en la nada. Cuando una antorcha gira velozmente parece formar un círculo de fuego, pero cuando la mantenemos quieta, el circulo se desvanece. En vibración o en reposo, el infinito es siempre idéntico, el mismo en todas partes. Mientras no comprendemos esta sencilla verdad, somos víctimas de la ilusión; cuando la realizamos, se desvanecen todos nuestros anhelos, y con ellos nuestra angustia justificada y estéril.

 

De este infinito surge el tiempo, y de este, la percepción de los objetos. La acción la forma, el gusto, el olor, el sonido el tacto y el pensamiento, no son más que el mismo, y la causa por lo que conoces las cosas también es él. Está en el que ve, en lo visto y en la visión; cuando lo conoces, realizas tu propio ser.

 

El absoluto no está vacío del mundo como en un océano en calma no podemos decir que no haya olas. Por supuesto estos ejemplos solo tienen una explicación metafórica, y seria exagerados tomarlos al pie de la letra, porque la estatua surge en el bloque de mármol cuando alguien la esculpe, mientras que este mundo aparente no ha sido esculpido por otro, no ha sido creado por nadie.

 

El absoluto es inmaterial, y las fuentes materiales de luz, como el sol abrasador y el fuego temible, no pueden iluminarlo, pues es autoluminoso y no oscuro e inerte como la materia. Este absoluto no puede ser realizado ni experienciado por ningún otro ser, solo puede experienciarse así mismo.

 

El espacio infinito es más sutil que el mundo físico, y el infinito espacio de la conciencia es aun más sutil. Igual que el que no ha probado los pimientos no conoce su sabor, en la ausencia de la objetividad física perceptible nadie puede experienciar la conciencia infinita. Pero la conciencia parece entonces inconsciente y el mundo se experiencia aquí como un conjunto de materiales e inertes. Como en un océano intangible se pueden ver las olas y ondulaciones tangibles, en el brahmán sin  forma se ve el mundo lleno de formas. Del infinito solo surge el infinito y existe en él como tal infinito, el mundo no ha sido creado jamás y es idéntico a aquello que ha brotado.

Cuando la noción del ser se consume por la ausencia de combustible de los pensamientos, lo que queda es el infinito, nunca dormido ni inconsciente. En ausencia de la mente, el conocimiento, el conocedor y lo conocido existen formando una unidad: eso es el infinito eso es Brahman.

 

(Extracto del libro Yoga Vasishtha –Un compendio-)

 

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Published by Agartha
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