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                                       YOGA VASISHTHA

                                         -Un compendio-

 PARTE-1

 


LIBRO I: VAIRÂGYA KHANDA

(Sobre el desapego)

 

<De cada diez personas que lean esta obra, nueve creerá haberla comprendido. Solo uno sabrá que la obra no existe ni el tampoco>

 

Conversación de Sutksna y Agastya

 

     En una época en que los sabios solían hacer preguntas sin recelo alguno, el sabio Sutiksna consulto al menos sabio Agastya.

¡Querido amigo, ten la bondad de aclararme el problema de la liberación!. Aunque he leído muchos libros sobre este tema, no se cual es el camino más corto para llegar sin extravío a la emancipación.2 ¿La actividad el conocimiento, o ambas cosas a la vez?.

 

Con ademan comedido, Agastya contestó:

Los pájaros necesitan dos alas para volar, tanto la actividad como el conocimiento conducen a la meta suprema que conocemos como moksha o liberación 3. Ni la acción a secas, ni el conocimiento por sí solo, conducen fácilmente a la liberación: entrambos te conducen a la meta con toda seguridad. Si tienes tiempo para escucharme, quiero contarte una leyenda que responde cabalmente a tu pregunta.

                                                    __________________________

 

1-El concepto de vairâgya suele traducirse por desapego hacia los objetos y deseos terrenales, desapasionamiento o desvió de los placeres sensibles.

2-La liberación, iluminación o emancipación se contemplan como sinónimos en esta obra. Suelen conocerse por los términos de moksha o nirâna, entre otros.

3-la liberación moksha, es el objetivo supremo de la filosofía indû, y en realidad la meta ideal de todo pensamiento y de toda filosofía: la posibilidad de superar el dolor y la muerte, aparentemente inevitables para el ser individual.

 

Historia de Kârunya

 

En un lugar lejano vivía una vez un joven llamado Kârunya, que después de estudiar seriamente las escrituras y descubrir su profundo y desconcertante significado,perdió todo interés por la vida. Al advertir aquella insólita apatía, su padre, Agniveshya, le pregunto porque descuidaba tan lamentablemente sus deberes cotidianos. El joven Kârunya le respondió:

¿No declaran por un lado las escrituras que uno debe cumplir con sus obligaciones hasta el fin de su vida, y por otro lado, que la inmortalidad solo puede conseguirse por el abandono total de la acción y por tanto de todas nuestras obligaciones? ¿Qué debo hacer padre, bloqueado y perplejo entre dos doctrinas tan contradictorias?

Sin más aclaraciones el joven quedó en silencio. Su padre, preocupado por aquella sorprendente confusión le dijo:

Escucha una antigua leyenda que voy a contarte, hijo mío. Reflexiona seriamente sobre ella y después puedes hacer lo que te plazca.

                                                                     Pg 21

Historia de Suruchi

 

Había una vez una ninfa celestial (apsarâ) llamada Suruchi, sentada tranquilamente en un pico de los himalayas, contemplando el sagrado nacimiento del Ganges y el yamanâ. Un día vio a un mensajero de Indra ,llamado Ariel, que pasaba volando por allí y le pregunto adónde iba. El mensajero le respondió lo siguiente.

 

Historia de Arishtanemi

 

El sabio monarca Arishtanemi ha dejado el reino en manos de su hijo y se ha retirado a los montes Gandhamâdana a practicar penitencias y ejercicios de respiración yóguica. Al saberlo Indra me envió a su presencia con un grupo de ninfas para que le invitara a visitar Amaràvati, la ciudad de los inmortales. El sabio monarca, algo desconfiado por cierto, quiso saber las ventajas y perjuicios que podía ocasionar tal viaje. Yo le dije con toda sinceridad;

En el cielo tanto el más noble como el más humilde de los inmortales reciben la justa recompensa de sus actos y cuando han disfrutado totalmente la compensación de lo que han hecho en vida, regresan de nuevo al mundo para seguir recorriendo el interminable samsâra-1. El cielo es la esfera de la justicia y allí no ocurre nada más.

 

1-El samsâra es la rueda o inevitable sucesión de nacimiento y muerte que recorre una y otra vez el ser vivo hasta alcanzar la liberación.

 

Al oírlo el sabio monarca rehusó aceptar mi invitación. Algo incomodado, indra volvió a enviarme a ese hombre y le recomendó que antes de rechazar su oferta pidiera consejo al sabio Vâlmîki.

Arishtanemi se dirigió entonces a Vâlmîki y le pregunto;

¿Cuál es el mejor camino para escapar del circulo del nacimiento y la muerte que se conoce como samsâra?

En respuesta, Vâlmîki le conto la famosa conversación entre Râma y Vasishtha, pero antes tuvo mucho cuidado en advertirle. El que piensa que está esclavizado y debe liberarse de esta samsàra es le único realmente capacitado para comprender esta enseñanza, porque no es un completo ignorante ni está plenamente iluminado-1.El que medite profunda y sinceramente sobre los medios de liberación propuestos en esta escritura en forma de amenas y oportunas narraciones, se liberará con toda certeza del cruel destino que encadena a los seres vivos al despiadado ciclo del samsàra.

 

El largo dialogo de Ràma y Vasishtha constituye de hecho el contenido de esta obra en su totalidad.

                                                                           Pg 22

 

Historia de Brahmâ y Bharadvâja

 

Debes saber que yo había escrito hace tiempo la historia de Râma-2 y se la había contado a mi querido discípulo Bharadvâja, quien a su vez la había relatado al creador Brahmâ, durante una visita que hizo al monte Meru-3. Entusiasmado por la historia, el gran Brahmâ quiso conceder una merced divina a bharadvâja, y este como era costumbre entre los sabios le pidió que le mostrase el mejor camino para alcanzar la liberación.

Brahmâ dijo entonces a Bharadvâja;

Vuelve con el sabio Vamîki y dile que continúe esta historia de Ràma para que sus lectores puedan liberarse de la oscuridad de la ignoracia.

No contento con eso, brahmâ acompaño a Bharadvâja a mi cueva y ambos aparecieron ante mí causándome alguna sorpresa y no poco sobresalto. Cuando me sobrepuse, me postre ante él y le rendí la adoración que se debe al creador, y Brahmâ me dijo;

 

Tu historia de Râma será la balsa que permitirá a los ignorantes cruzar el océano del samsàra. Pero debes continuarla y completarla debidamente,

Después de decir esto, el creador increado desapareció de mi vista, dejándome francamente sorprendido por tan inesperada recomendación. Rogue a Bharadvâja que me repitiera lo que me había dicho brahmà y Bharadvâja me repitió las mismas palabras que yo había repetido y oído y añadió;

 

Brahmà quiere que cuentes la historia de Ràma para que pueda ser útil a todos los hombres ¡Y yo también te lo ruego!. Por favor canútame con detalle como se libraron del samsâra Râma, Lasksmana y sus hermanos, tras escuchar las narraciones de Vasishtha.

 

Entonces revelé a Bharadvàja el secreto de la liberación de Ràma, de sus hermanos, de sus padres y de los demás miembros de la corte, pero previamente le advertí;

 

2-Se refiere al Râmàyana, atribuido legendariamente a Vâlmiki.

3-En algunos escritos antiguos aparece también como Sumeru.

 

Hijo mío puesto que estás vivo como ellos, podrás liberarte del dolor aquí y ahora. Como el color azul del cielo es una mera ilusión óptica, este mundo fenoménico es una ilusión de la mente. Es mejor ignorarlo que consentir que la mente pierda el tiempo en su contemplación. Pero mientras uno mismo no alcanza la profunda convicción de que ese mundo fenoménico es irreal no puede comprender su naturaleza, ni por ende liberarse del sufrimiento. Y esa profunda convicción que algunos llaman realización, sólo surge después de estudiar las escrituras con suma atención y diligencia hasta llegar a comprender que el mundo objetivo es una confusión entre lo real y lo irreal.

Si uno no estudia las escrituras de este modo pasaran millones de años antes de que el verdadero conocimiento anide en su corazón. La liberación (moksha) es el abandono total y sin reserva de los vâsanâs o tendencias mentales-1. Hay dos clases de vâsanâs; puras e inpuras-2. Solo estas últimas son causa de la reencarnación; las primeras en cambio, nos libran de los interminables nacimientos del samsâra. Las impurezas se derivan de la ignorancia (avidyâ) o sentimiento del ego individual (ahamkâra-3), y funcionan como semillas de un árbol futuro, es decir de una nueva vida repleta de acciones y de sufrimientos. Cuando se abandonan por completo esos vasànâs, las tendencias puras se limitan a seguir realizando sus funciones naturales para que el cuerpo se mantenga con vida.

Estas segundas vâsanâs que podríamos llamar de mera supervivencia, existen incluso en aquellos que han conseguido la liberación en vida, los llamados jìvan mukta, pero ya no les condenan a nuevos nacimientos pues solo actúan como soporte vital del momento presente.

 

Ahora quiero contarte como vivía Râma, la iluminada vida de un sabio liberado. Cuando lo conozcas, podrás evitar todos los errores mentales que nos condenan a la vejez y a la muerte.

                                                                     Pg 23

La juventud de Râma

 

Como era habitual, Râma pasó algún tiempo en la morada de su gurú, cumpliendo los mandatos del brahmachâria-4. A la vuelta de esta estancia con su preceptor. Ràma vivió en palacio dedicándose a las tareas propias de su rango. Deseando conocer el país y visitar los lugares sagrados, pidió permiso a su padre para iniciar una serie de peregrinaciones rituales-5.

 

1-Las acciones (karman) dejan una huella en la mente. Esta huella indeleble son los vâsanâs o samskâra que producen a su vez sucesivas acciones y empujan al hombre al ciclo del nacimiento y muerte (samsâra)

2-Como todos los objetos y conceptos, las tendencias mentales pueden ser puras (sâtvicas) e impuras (rajasicas o temásicas)

3-Este concepto de ahamkâra o sentimiento del ego, nos acompañara a lo largo de toda la obra, pues es el verdadero motor de la mente y del samsâra.es sinónimo de avidyâ o la ignorancia que hemos citado antes.

4-El periodo de entrega juvenil a Brahma.

5- Tradicionalmente estas peregrinaciones eran a los nacimientos de los ríos y a los lagos sagrados.

 

El rey eligió un día fasto para el comienzo del viaje y después de recibir las correspondientes bendiciones de sus parientes, el príncipe se puso en camino. Acompañado por sus hermanos, recorrió todo el país desde los Himalayas hasta el extremo sur del continente. Al cabo de cierto tiempo, volvió a la capital del reino con gran alegría del pueblo que esperaba gozosamente su regreso. Al entrar en palacio, saludo con devoción a su padre Dasharatha, al sabio Vasishtha y a todos los ancianos y santos que se habían congregado allí con tan Fausto motivo. Toda la ciudad de Ayodhyà se puso sus mejores galas durante una semana para celebrar el regreso del joven Râghava-1.

                                                                           P24

Extraña dolencia de Râma

 

Durante algún tiempo Râma siguió dedicado a sus tareas habituales sin ningún tipo de pesadumbre, pero inesperadamente experimento un cambio de ánimo que nadie podía predecir. Adelgazó en exceso y tomo un aspecto pálido como una flor de loto cuajada de abejas que consumen todo su polen. El rey Dasharatha estaba muy preocupado por este súbito cambio en la apariencia y conducta de su querido hijo, pero cuando le preguntaban acerca de su salud, este abviaba la contestación o decía cualquier cosa sin sentido bajaba sus ojos de loto y quedaba de nuevo en silencio.

Dasharatha no tuvo más remedio que consultar a Vasishtha sobre el caso. El sabio le respondió de una forma un tanto enigmática;

Alguna razón abra para que Râma se porte de ese modo. En este mundo no se produce ningún cambio, sin una causa adecuada, de modo que la cólera, lo mismo que la alegría o la depresión, tampoco se manifiestan sin causa que lo justifique. Aunque no lo comprendió bien Dasharatha no quiso seguir preguntándole al sabio Vasishtha. A menudo los sabios solían expresarse con brevedad y no les gustaba repetir sus contestaciones.

                                                                              

Llegada de Viswâmitra

 

Poco después llegó al palacio el prestigioso sabio Viswâmitra. En cuanto el rey tuvo noticia de tan grata visita, se apresuro a salir a su encuentro para rendirle los debidos honores. El sabio llevaba el cuerpo decorado con los hilos sagrados y sus espesas cejas blancas causaban impresión a todos los que le contemplaban. Desharatha, se arrodillo ante el a una distancia prudencial y sus ornamentos reales rozaban el suelo al tiempo que decía;

¡Bienvenido seas querido sabio!. Tu llegada a mi humilde morada me hace tan feliz como la visión para el ciego o la lluvia para el campo seco, como el hijo para la mujer estéril o la resurrección para el muerto. ¿Qué puedo hacer por ti? ¡Permíteme satisfacer tus deseos, sean cuales fueren, te lo ruego!. Estoy deseando cumplir las órdenes del más elevado y conspicuo de los sabios.

Viswâramitra quedó muy complacido por las palabras de Desharatha y le expuso el problema que le traía allí.

Necesito tu ayuda para cumplir una promesa que he formulado en condiciones un tanto extrañas y nada favorables. Mientras estaba realizando una ceremonia ritual, unos ràkshasas-1, seguidores de Khara y Dûsama, profanaron aquel lugar sagrado. Comprometido por los votos de la ceremonia, no me atreví a maldecirlos en aquel momento, pero tengo que castigar merecidamente su indigno comportamiento.

Solo tú puedes ayudarme; tu hijo  Râma desatruira fácilmente a esos râkshasas, y cuando lo consiga, le prometo las mayores bendiciones y una gloria imperecedera. No permitas que el amor que sientes por tu hijo te impida cumplir lo que te estoy pidiendo, pues lo tomaría como un claro insulto a mi condición. Las personas nobles no consideran que ningún presente de este mundo esté por encima de su generosidad.

Desde el momento que aceptes lo que te pido puedo considerar muertos a esos râkshasas. Conozco perfectamente a Râma y estoy seguro de que puede vencerlos. ¡No te demores y manda llamar a tu hijo a nuestra presencia!.

Al oír tan apremiantes palabras, el rey quedo preocupado y confuso durante unos instantes y luego comentó.

Râma todavía no ha cumplido dieciséis años y no le creo preparado para una empresa semejante. Jamás ha visto un combate, salvo algún simulacro en las estancias de palacio. Deja que sea yo el que te ayude, te acompañare al mando de un gran ejercito y acabaremos con esos demonios en poco tiempo te lo aseguro.

 

No me obligues a perder a Râma ¿No es natural que todos los seres vivos amen a sus crías? ¿No se arriesgan los hombres en las mas descomunales batallas para defender a sus hijos?. ¿No abandona la gente toda comodidad se aleja de sus esposas y pierde incluso la salud, antes de perder a sus hijos?. Tampoco yo quiero perder a Râma ¡Verdad que lo comprendes!.

He oído hablar de un poderoso râkshasa llamado Râvana. ¡Fue él quien interrumpió la ceremonia?. Si así es, ni Râma ni yo mismo podemos ayudarte de ningún modo, porque sé que ni los dioses pueden vencerlo. De vez en cuando aparecen en el mundo seres tan poderosos y crueles; lo único que podemos hacer es esperar a que desaparezcan.

Viswâmitra se puso furioso ante la inesperada y cortes negativas del rey. Al verlo en aquel estado el sabio Vasishtha persuadió al rey para que no incumpliera su promesa y llamara a Râma a su presencia. Se apresuro a decirle:

No es propio de un hombre de tu condición incumplir las promesas. Un monarca como tú, heredero de Ikshaku, debe ser en toda ocasión ejemplo de intachable conducta. No te preocupes demasiado, Râma estará seguro al lado de Viswâmitra, que posee los invencibles astras-2 de krishassswa.

 

Se trata de unos personajes de la mitología hindú muy frecuentes en los purànas y otros escritos indostánicos.

Se trata de unas armas arrojadizas de incontenible eficacia cuando iban acompañadas de los oportunos mantras e invocaciones sagradas.

 

                                                                          Pg26

 

 

 

 

 

 

 

                                                                

 

 

 

 

 

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